Te encuentras en la mitad de un entrenamiento, tienes que hacer 10km de carrera a pie y llevas 5km, estás cansado de los monólogos contigo mismo, porque te aburren. Pero continuas porque tienes pilas alcalinas en los músculos. Este ejemplo puede aplicarse a la natación o al ciclismo. El triatlón es un deporte solitario, sí. Aunque estés en un club es muy difícil cuadrar los horarios de los socios para hacer entrenamientos juntos, como mucho se pueden hacer los domingos.
Durante la semana te toca entrenar solo, y muchas veces echas de menos entrenar con alguien. Que tire de ti con la bici o en la piscina, o tu de él, pero al menos es una motivación extra. Da igual el nivel, pero es una compañía. Esto no es como el basket o el fútbol, que son deportes de equipo, aquí el equipo eres tú.
Eso sí, el entrenamiento psicológico es más fuerte que en otros deportes porque sufrimos solos, nadie nos anima a seguir cuando la noche anterior no has dormido bien pero tienes que entrenar, y ahí estás, corriendo, nadando o pedaleando, y no estás al 100%.
Imaginarios por un momento que estáis en Hawai, a punto de comenzar el Ironman, la prueba más dura dentro del triatlón, y os quedan diez horas por delante sin parar. Durante esas horas por tu cabeza pueden pasar muchas cosas, echas de menos a la familia, un apoyo, alguien que te empuje, pero no, estás solo y ves a los demás que te pasan; pero sigues hasta la línea de meta.
No sólo en los entrenamientos sientes la soledad, sino en las competiciones, ya sean de triatlón, atletismo, ciclismo o una travesía; es un enfrentamiento contigo mismo.
Faris Al Sultan, campeón de Ironman Hawai.